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¡Bienvenidos un día más a nuestro Blog! Esta entrada en particular nos enorgullece, puesto que es fruto de un trabajo constante y delicado, donde intentamos condensar todas las ideas que nos genera querer proporcionar un servicio que encaje perfectamente con cada uno de vosotros. Hoy os presentamos el Innovación Método Amerex, o IMA, lo que nosotros hemos considerado como un mapa formulado que tiene en cuenta las particularidades y personalidades de cada empresa. ¡Veamos en qué consiste!

Lo habéis visto estos últimos años, en Amerex hemos puesto en foco el ámbito de innovación y desarrollo para mantenernos en la vanguardia tecnológica y crecer. En particular y aún más, este 2019 con el equipamiento exclusivo de nuestra planta piloto.

Tras mucha investigación, y con nuestra experiencia en proceso, hemos visto que es muy importante optimizar, optimizarlo todo. Para ello, en Amerex hemos desarrollado un mecanismo que adecúa la implementación de las últimas innovaciones en nuestras fórmulas con la aplicación a todas y cada una de las fábricas interesadas, este es el nuevo IMA.

¿Qué queremos conseguir con la implementación del IMA? Lograr una asistencia 100% personalizada, más cercana todavía y dirigida a que los conceptos prueba y lanzamiento de producto sean sinónimos, maximizando las posibilidades de éxito mediante una colaboración cercana y estrecha.

¿Cómo vamos a conseguirlo? Lo primero de todo, y que creemos fundamental, es tener bien definidos todos los conceptos: Prueba, Ensayo y Muestra. Una pequeña ruta conceptual de los mismos y su relación sería la siguiente, pero os resultará muy interesante conocer más de este primer pilar

Correlación de conceptos de prueba, muestra y ensayo, que nos lleva desde la necesidad de un producto que implica la realización de ensayos con un plan y una gestión de muestra, hasta el establecimiento del producto en el mercado después del proceso de validación.

¿Qué bloques consideramos fundamentales para el correcto desarrollo del IMA?

  • Trabajo previo → establecer, como hemos dicho anteriormente, objetivo y plan antes de empezar.
  • Envío de muestras → solo se mandan posterior al estudio y cumpliendo unos requisitos.
  • Comunicación → La necesidad de comunicación por distintas vías se condensa mediante un documento compartido entre Amerex y cliente.
  • Análisis de resultados → Amerex siempre estará involucrado en el análisis de los resultados como mayor garantía de rentabilizar la prueba y asegurar los mismos.

El resultado de la implementación del IMA es que, con la mitad de ensayos requeridos en la prueba, se necesita menos tiempo para validar el producto y además se consigue validar un 30 % de los productos iniciados. Sin método, esto es una de cada diez pruebas.

En esta imagen se puede ver una comparativa de una validación normal de un producto en la industria, frente a una validación mediante el método Amerex

Además, el fin último es conseguir un éxito comercial en el mercado, un Top Ventas. El trabajo previo de orientación de la prueba, en conjunto con un flujo mayor de desarrollos e innovación, dispara las posibilidades de alcanzar este éxito un 40%.

Hasta ahora hemos visto que está claro que ahorramos en tiempo y aseguramos resultados mejores. Pero, ¿y los costes monetarios?

Veamos un ejemplo simulando los costes de una empresa media del sector donde la inversión media para pruebas, incluyendo la mano de obra, puede rondar los 30.000 euros. Que se reduzcan a la mitad el número de ensayos como hemos visto, determina que en nuestro caso sólo serán 15.000 euros.

Que haya un 30% de productos validados, y además un 40% más de posibilidades de que sean un Top Ventas, hace que sea plausible aumentos de facturación del 15%, 350.000 euros en este caso.

Además, tenemos comprobado que las devoluciones bajan un 1%, lo que constituyen 22.000 euros de ahorro. En un Fermitrat® medio, se invierten unos 20.000 euros anuales. Se paga solo, es rentable.

Entendemos que tras esta parrafada pueda parecer todo solo letras vacías, pero hay mucho más. Otros ejemplos o escenarios, más información y más concreta sobre el método en sí, y asesoramiento personalizado para vuestro caso en particular, estamos a vuestra disposición…

¿Te apuntas?

imasd@amerexingredientes.es

Teléfono: +34 91 845 42 14

¡Hola de nuevo y bienvenidos a una entrada más de nuestro Blog! La semana pasada hablábamos de las tendencias que pisan fuerte en 2019, y una de ellas era el auge del mundo de las plantas, así que en este post seguiremos un poco el “topic”… Hoy vamos a haceros un resumen sobre los tipos de consumidores que existen actualmente. En la última década han aparecido muchas nuevas corrientes sobre la alimentación que se basan en una modificación de la dieta y que incluso van ligadas a un cambio en la ideología de algunos de los consumidores. ¿Cómo va a repercutir esto en el desarrollo de las tendencias y en la relación industria-producto-comprador? ¡Vamos a verlo!

En primer lugar, distinguiremos los tipos de consumidores a nivel de alimentación y dieta que podemos encontrarnos:

  • Omnívoros: el clásico. Consumen todo tipo de carne, pescado, ovolácteos, vegetales, frutas, legumbres…
  • Vegetarianos: consumen vegetales y frutas, y admiten según los casos derivados de huevos y lácteos (ovolactovegetarianos), pero en ningún caso comen carne ni pescado. A pesar de esto, no son tan restrictivos puesto que no tienen una ideología establecida que vaya más allá de la alimentación.
  • Veganos (o vegetarianos estrictos): es la tendencia con mayor crecimiento en el mercado y cada vez más personas se suman a este modo de vida, sobre todo los más jóvenes. Consumen vegetales, frutas, semillas y cereales, y además se asocian a una creencia ideológica fundamentada en el rechazo al consumo de cualquier producto de origen animal, o con participación de los animales en términos de experimentación (desde alimentos hasta perfumes, maquillaje, productos de higiene, o textiles). Se basan en el respeto al cuidado y la conservación y denuncian la explotación y el maltrato a los animales.
  • Flexivegetarianos: por lo general solo comen vegetales, frutas, huevos y lácteos pero de vez en cuando consumen también carne o pescado. Más “flexible”, como su propio nombre indica, le está haciendo una fuerte competencia a las dos anteriores, ya que sigue una dieta vegetariana de forma rutinaria pero ocasionalmente permite el consumo de forma puntual de alimentos de origen animal.

Según datos del año 2018, un 92,2% de la población española se incluye en el grupo de omnívoros, mientras que el restante 7,8% (¡unos 3,6 millones de personas!) basa su dieta de manera exclusiva o casi exclusiva en los productos de origen vegetal. Además, de acuerdo a la información proporcionada por un estudio de The Green Revolution: en el año 2020 se alcanzará un mercado mundial de productos vegetales valorado en 5.000 millones de dólares, una cifra sin duda a tener en cuenta por la industria alimentaria.

Otros grupos minoritarios incluyen también a los crudiveganos (solamente consumen frutas y vegetales crudos), pescetarianos (comen frutas, vegetales, pescados y mariscos), o los que se incluyen dentro del llamado “frugivorismo”, una dieta vegana extremadamente restrictiva y casi descartada en la actualidad en la que únicamente se consumen frutas.

Una vez analizados todos los puntos de vista a nivel del consumo de los diferentes tipos de alimentos, vamos a tratar el debate que va avivándose a medida que se incrementa cada vez más el número de consumidores de productos exclusivos de origen vegetal.

El pretexto de los contrarios a este tipo de dietas es la preservación de la salud. Por un lado, se justifican en el déficit vitamínico que provoca dejar de comer cierto tipo de alimentos, como por ejemplo la Vitamina B12, cuya falta provoca un tipo de anemia. O también la falta de hierro, cuya mayor y mejor fuente es la carne y que además se absorbe más fácilmente cuando proviene de ésta que el que se encuentra en algunas plantas.

Por otro lado, en términos de ingredientes y aditivos, el argumento es que la mayoría de los nuevos productos veganos son alimentos que están muy procesados industrialmente y con una alta proporción de ingredientes de cuestionable calidad.

En la otra punta del ring, los partidarios de la alimentación exclusiva basada en vegetales argumentan que hay muchos productos con el suficiente contenido proteico para suplir el proporcionado por aquellos de origen animal. Pero más importante aún es su defensa basada en la sostenibilidad del planeta.

La actividad ganadera en este planeta está ligada a impactos negativos tales como la deforestación, la contaminación del agua y atmosférica, el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad, entre otros. Además, más del 70% de las tierras se utilizan para el cultivo de alimentos para el ganado. Todo esto conlleva a que se justifique un cambio en el modo de alimentación para evitar que se siga produciendo este grave impacto medioambiental que está causando estragos a nuestro hogar.

En definitiva, está claro que hay opiniones para todos los gustos y nosotros nos quedamos con el respeto a todas ellas y con el aprendizaje de “renovarse o morir”. Debemos estar muy pendientes de todas las tendencias y posibilidades y adaptarnos a los cambios. Por nuestra parte, ya estamos concienciados e investigando innovadoras soluciones alimentarias y aplicaciones para cubrir todos los posibles tipos de productos.